Durante marzo y abril, en India cuatro estados y un territorio de la Unión realizaron elecciones que definirán la orientación política de cerca de 250 millones de personas. Casi el 18% de la población del país. Los resultados de Bengala Occidental, Tamil Nadu, Kerala, Assam y Puducherry ofrecen una ventana importante para comprender el cambiante panorama político de la democracia más grande del mundo.
Para entender estas elecciones es esencial destacar el carácter federal de la política india. Si bien el gobierno central, encabezado por el primer ministro Narendra Modi y el Bharatiya Janata Party (BJP), controla la política exterior y la seguridad nacional; los estados de la India desempeñan un papel importante en el comercio, la inversión, el desarrollo industrial, la innovación y la cooperación internacional. Para América Latina, esto significa que India no puede comprenderse únicamente a través de Nueva Delhi.
El BJP emergió como el principal ganador de este ciclo electoral. El partido aseguró un tercer mandato consecutivo en Assam y amplió su influencia en el este del país, particularmente en Bengala Occidental, donde en un resultado histórico se impuso ante el Trinamool Congress de Mamata Banerjee. Estos avances reflejan la estrategia del BJP de expandirse más allá de sus bastiones tradicionales en el norte y el oeste del país hacia regiones lingüística y culturalmente distintas.
Otra señal relevante de estas elecciones es el continuo declive de la izquierda india. En Kerala, el Frente Democrático Unido (UDF), liderado por el Partido del Congreso, derrotó al Frente Democrático de Izquierda (LDF), encabezado por el Partido Comunista de la India (Marxista), restaurando el patrón de alternancia política que históricamente ha caracterizado al estado. En Bengala Occidental, mientras tanto, la izquierda permanece lejos del dominio político que ejerció durante más de tres décadas. La excesiva fragmentación entre partidos y bases sociales ha debilitado su fuerza organizativa a nivel nacional, marcando uno de los puntos más bajos para la política de izquierda en la India contemporánea.
Las elecciones también destacaron la continua importancia de la política regional en el sur de la India. En Tamil Nadu, la aparición del Tamilaga Vettri Kazhagam (TVK), fundado por un popular actor de la industria cinematográfica tamil, introdujo una nueva fuerza en un escenario político dominado durante largo tiempo por dos partidos tradicionales (el DMK y el AIADMK). El ascenso del TVK sugiere que el cambio político en el sur de India no necesariamente beneficiará al BJP, sino que podría generar nuevas alternativas regionales arraigadas en identidades locales. Esto refuerza el hecho de que el sur del país sigue siendo un terreno electoralmente difícil para el BJP, pese a su creciente predominio nacional.
En conjunto, estos acontecimientos revelan dos tendencias paralelas en la política india: la continua expansión del BJP en amplias zonas del país y la persistente fortaleza de las identidades regionales, particularmente en el sur. India se está volviendo más centralizada políticamente a nivel nacional, mientras mantiene una profunda diversidad a nivel regional.
Para América Latina, esta distinción tiene importantes implicancias. La vinculación con India depende cada vez más no solo de las relaciones diplomáticas con Nueva Delhi, sino también de impulsar iniciativas de diplomacia subnacional. Estados como Tamil Nadu, Kerala, Gujarat, Karnataka y Bengala Occidental poseen prioridades políticas y perfiles económicos diferenciados que inciden en el comercio, la inversión, las alianzas tecnológicas y los intercambios educativos.
Las elecciones 2026 en India demuestran que el predominio político nacional no elimina la diversidad regional. Mientras el BJP continúa consolidando su poder a nivel nacional, los partidos regionales y los gobiernos estatales siguen siendo actores centrales en la configuración de la política económica, los entornos de inversión y la cooperación internacional. Para América Latina, vincularse eficazmente con India requerirá mirar más allá de Nueva Delhi y prestar atención al panorama político subnacional del país.