Los/as profesores/as Sergio Lavandero, Francisco Martínez, Alejandra Mizala y Pablo Ruiz-Tagle contrapusieron sus principales propuestas en el Debate Rectoría 2026, que forma parte del escenario que deberán evaluar las y los académicos en la elección de la nueva autoridad universitaria, a desarrollarse el próximo 12 de mayo.
Este espacio fue organizado por el Senado Universitario -órgano superior triestamental de la casa de estudios-, Radio Universidad de Chile y Uchile TV, generando una inédita alianza entre los tres organismos universitarios.
El debate permitió contrastar visiones en torno a los principales desafíos de la Universidad de Chile, en un contexto marcado por la discusión sobre su rol público, su modelo de financiamiento y las transformaciones en sus procesos formativos.
Asimismo, los/as candidatos/as abordaron diversos temas relacionados al trabajado realizado al interior del Senado Universitario, como el Plan de Desarrollo Institucional, el vínculo entre la Universidad de Chile y el sector empresarial, la educación y la formación de profesores/as, el convenio entre la casa de estudios y Azul Azul, entre otras materias.
Formación de calidad
En relación con el rol docente y los mecanismos de ingreso, el profesor Pablo Ruiz-Tagle sostuvo que la Universidad ha perdido parte de su orientación debido a una política excesivamente flexible en esta materia.
“Antes teníamos un puntaje mínimo que hoy equivaldría a unos 680 puntos, pero en la actualidad no existen umbrales de ingreso. Hay carreras que reciben estudiantes con puntajes muy por debajo de ese nivel”, afirmó.
Respecto a las eventuales dificultades financieras de las unidades que no logren completar sus vacantes, aseveró que “existen gastos en la Casa Central que podrían destinarse a subsanar este problema”.
Por su parte, el profesor Francisco Martínez expuso la necesidad de aumentar la matrícula como parte de una visión estratégica de largo plazo.
“Tenemos dos caminos para crecer: ampliar las matrículas donde exista capacidad instalada y crear nuevas carreras multidisciplinarias definidas a partir de las necesidades del siglo XXI. Para ello, es necesario coordinar estas capacidades de manera central, a través de núcleos multidisciplinarios”, explicó.
En tanto, el profesor Sergio Lavandero propuso acortar la duración de las carreras de pregrado en un contexto de acelerada expansión del conocimiento. “En 2020 se estimaba que el conocimiento se duplicaba cada 12 horas; hoy ese tiempo es aún menor. Por lo tanto, a lo largo de su vida una persona deberá entrar y salir de la Universidad en múltiples ocasiones”, señaló.
Frente a las brechas formativas de ingreso, destacó iniciativas como la Escuela de Talentos de la Facultad de Economía y Negocios y la implementación de programas propedéuticos que permitan preparar a los estudiantes antes de su ingreso a la educación superior.
Asimismo, la profesora Alejandra Mizala relevó la necesidad de fortalecer la integración de la inteligencia artificial en los procesos formativos.
“Debemos estudiar cómo generar recursos pedagógicos y formar a estudiantes y académicos en esta materia, estableciendo lineamientos éticos que permitan utilizarla de forma crítica. También debemos considerar la vinculación con la sociedad, de manera que no amplíe las brechas de acceso a la información. En ese contexto, la Universidad debe jugar un rol muy importante”, indicó.
Financiamiento a la investigación
En materia de financiamiento, Pablo Ruiz-Tagle argumentó que existe un tipo de investigación que no siempre es suficientemente valorado, particularmente en áreas como las humanidades, la antropología, la arqueología y las artes.
“Debemos darle peso a esas formas de creación que son equivalentes a la investigación. Creo que nos hemos concentrado mucho en la investigación con perfil científico. Tenemos que buscar, además, financiamiento privado e internacional; no podemos depender totalmente del Gobierno”, enfatizó.
Para Francisco Martínez, el estancamiento del financiamiento estatal hace necesario avanzar hacia formas más autónomas de desarrollo.
“Propongo que nos aliemos con sectores estratégicos del país y generemos, junto a ellos, proyectos de desarrollo tecnológico e innovación orientados a resolver problemas concretos. A partir de esas capacidades, debemos construir iniciativas emblemáticas de gran alcance y larga duración, fortaleciendo la transferencia tecnológica y nuestra relación con la sociedad”, añadió.
En tanto, Alejandra Mizala propuso la creación de una unidad profesional destinada a apoyar la obtención de fondos en el sector privado y en convocatorias internacionales, con el objetivo de articular equipos de distintas unidades académicas y fortalecer la investigación interdisciplinaria orientada a problemas país.
Asimismo, planteó la creación de un fondo institucional para financiar cerca de 200 proyectos durante el período. “Este plan considera alrededor de seis mil millones de pesos, que permitan a investigadores sin financiamiento acceder a recursos iniciales y, a la vez, funcionar como apalancamiento para postular posteriormente a fondos externos”, precisó.
Por su parte, el profesor Sergio Lavandero también enfatizó la necesidad de fortalecer el financiamiento de la investigación.
“Cuando fui vicerrector de Investigación y Desarrollo, la Universidad se adjudicaba cerca del 25% de los proyectos Fondecyt; hoy esa cifra bordea el 15%. Hemos perdido centros de excelencia. Por eso, en mi programa propongo la creación de un gran fondo de investigación, como una medida estratégica. Sin inversión no hay futuro para situarnos en la frontera del conocimiento. También necesitamos anticiparnos: lo ocurrido con los centros de excelencia da cuenta de una falta de capacidad de anticipación”, concluyó.
El debate fue conducido por Patricio López, director de Radio Universidad de Chile, y Alejandra Carmona, académica de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad.
Revisa el debate completo aquí: