Experta española de visita en la U. de Chile

Irati Becerril-Atxikallende: "Alrededor del 30% de los jóvenes muestra patrones de uso problemático de internet"

Irati Becerril: "Alrededor del 30% muestra uso problemático de internet"
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"Más que demonizar las pantallas, necesitamos formar a niños, niñas y adolescentes en habilidades digitales críticas", asegura Irati Becerril-Atxikallende.

Irati Becerril-Atxikallende, investigadora española de la Universidad del País Vasco (EHU) y actual investigadora visitante en el Instituto de Estudios Avanzados en Educación y el CIAE de la Universidad de Chile, es autora de una investigación llevada a cabo con 2.048 adolescentes de entre 11 y 17 años que reveló que el 85% de los adolescentes ya tiene smartphone propio, que el primer celular llega en promedio a los 11 años y que, en menor medida, también disponen de muchos otros dispositivos propios como tabletas, ordenadores o relojes inteligentes (smartwatches). Aunque países como España y Chile ya han avanzado en restringir celulares en clases, la experta advierte que eso no basta sin alfabetización digital y mediática para niños, niñas, jóvenes, familias y docentes.

Esta investigación detectó que casi uno de cada tres adolescentes presenta patrones problemáticos del uso de internet, asociados a mayores niveles de depresión, ansiedad y ansiedad social.

- ¿Qué fue lo más relevante que encontraron en el estudio?

El estudio reveló que alrededor del 30% de los jóvenes muestra patrones de uso problemático de internet, poniendo de manifiesto la necesidad de promover hábitos tecnológicos más seguros y conscientes.

Uno de los hallazgos más importantes fue la fuerte asociación entre uso problemático de internet y síntomas depresivos. De hecho, la depresión fue la variable psicológica con mayor correlación en el estudio, por sobre ansiedad y ansiedad social.

Además, según UNICEF, observamos que el acceso digital ocurre cada vez más temprano y con altos niveles de exposición. Distintos datos revisados en la investigación, como el informe de UNICEF publicado en 2021, muestran que un 31% de los adolescentes utiliza internet más de cinco horas diarias durante la semana y que esa cifra aumenta a 46,4% los fines de semana.

- ¿Qué implica esto para el desarrollo adolescente?

La adolescencia es una etapa especialmente sensible en términos emocionales y sociales. Cuando el uso digital se vuelve excesivo o desregulado, puede afectar el bienestar psicológico y las relaciones cotidianas.

Hoy vemos que muchos adolescentes utilizan internet no solo para entretenerse, sino también para regular emociones, distraerse o escapar de situaciones difíciles. El problema aparece cuando ese uso comienza a afectar su bienestar, sus vínculos sociales, su ámbito académico o su vida cotidiana.

Cada vez más investigaciones ponen de manifiesto la importancia del entorno social, familiar y escolar en el desarrollo adolescente. Contar con relaciones sociales positivas, apoyo emocional y contextos educativos favorables podría desempeñar un papel clave en la prevención de conductas problemáticas relacionadas con el uso de las tecnologías digitales.

- ¿Cuál debería ser el rol de familias, escuelas y docentes frente a este escenario?

Más que demonizar las pantallas, necesitamos formar a niños, niñas y adolescentes en habilidades digitales críticas y acompañar sus experiencias en internet desde el diálogo y la comprensión.

Existe una brecha importante entre las experiencias digitales de los jóvenes y el conocimiento que tienen muchos adultos sobre las plataformas y tecnologías que utilizan cotidianamente. Muchas veces madres, padres y docentes no comprenden cómo operan los algoritmos, las redes sociales o las dinámicas de validación online, y eso dificulta acompañar, orientar o detectar señales de alerta.

- ¿Qué desafíos existen hoy en materia de educación digital?

Las escuelas tienen un rol fundamental en la formación de ciudadanía digital. No basta con restringir celulares o enseñar a usar herramientas tecnológicas; también necesitamos desarrollar pensamiento crítico, alfabetización mediática y habilidades para relacionarse de manera saludable con internet y las plataformas digitales.

Necesitamos avanzar hacia una educación digital integral, no solo para estudiantes, sino también para docentes, familias y comunidades educativas. La alfabetización digital implica desarrollar competencias para buscar, evaluar y comunicar información en entornos digitales desde una mirada crítica, crear contenidos y participar de forma responsable en entornos digitales. Además, supone ser consciente de los efectos emocionales, sociales y cognitivos que estas herramientas pueden tener. Ese es un desafío para generar políticas públicas.