Moderada por Eduardo Echevarría, coordinador nacional de los sectores Editorial y Narrativa Gráfica de ProChile, la instancia permitió identificar desafíos comunes para las instituciones públicas de educación superior, desde la consolidación de equipos especializados y el fortalecimiento de los flujos editoriales hasta la necesidad de generar nuevos públicos lectores y adaptar las publicaciones universitarias a los entornos digitales.
Vicente Neira, coordinador de Publicaciones y Fomento del Libro y la Lectura de la Universidad de Chile, abordó los desafíos institucionales que enfrentan las editoriales universitarias en la construcción de equipos de trabajo especializados y sostenibles en el tiempo. En ese sentido, destacó que la labor editorial requiere conocimientos específicos y procesos de formación permanentes, por lo que resulta fundamental resguardar las capacidades profesionales acumuladas dentro de las instituciones.
Asimismo, relevó las oportunidades que ofrecen las universidades públicas para el desarrollo editorial, destacando la existencia de infraestructura, comunidades académicas y redes de colaboración que permiten proyectar los catálogos institucionales. A su juicio, uno de los principales desafíos consiste en fortalecer los procesos editoriales y construir mejores catálogos que contribuyan a ampliar la divulgación del conocimiento. "Las ferias son el corazón de cómo nos vamos encontrando; es ahí donde tenemos que construir diálogos para seguir creciendo como comunidades", señaló.
Carlos Gallardo, director de Publicaciones y Fomento Editorial de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de México, planteó la necesidad de actualizar las políticas editoriales universitarias para responder a los desafíos contemporáneos sin perder principios fundamentales como la autonomía intelectual, la evaluación académica rigurosa y la vinculación con la sociedad.
El académico sostuvo además que muchos de los problemas atribuidos tradicionalmente a la distribución tienen su origen en etapas previas del proceso editorial. En ese sentido, llamó a fortalecer la formación de editoras y editores desde una perspectiva estratégica y conceptual, poniendo especial atención en las necesidades de los lectores. "Más allá de adquirir conocimientos técnicos, debemos desarrollar un pensamiento editorial capaz de conectar los libros con sus públicos", afirmó.
Lorena Iglesias, representante del Instituto Caro y Cuervo de Colombia, destacó la importancia de generar estrategias que permitan acompañar la circulación de los libros más allá de su publicación. En particular, subrayó la necesidad de fortalecer espacios de encuentro con lectores y lectoras para ampliar el impacto cultural de las obras producidas por instituciones académicas y públicas.
La especialista señaló que las editoriales universitarias compiten hoy con múltiples formatos y plataformas de consumo cultural, por lo que resulta indispensable innovar en las formas de promoción y mediación. A su juicio, la creación de nuevos públicos lectores requiere una aproximación creativa y sostenida que permita acercar el conocimiento a comunidades diversas.
Guillermo Chávez, subdirector de Revistas Académicas y Publicaciones Digitales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), puso énfasis en la relevancia que han adquirido los formatos electrónicos para ampliar el acceso al conocimiento y superar las limitaciones geográficas propias de la distribución impresa. Según explicó, las publicaciones digitales permiten llegar a lectores y lectoras que difícilmente accederían a los contenidos mediante los canales tradicionales.
Junto con ello, destacó la necesidad de fortalecer las capacidades tecnológicas de las comunidades editoriales y avanzar en el desarrollo de infraestructuras digitales más robustas e interoperables. Asimismo, advirtió sobre la importancia de promover buenas prácticas en el uso de herramientas de inteligencia artificial y de garantizar que las publicaciones académicas cumplan estándares de accesibilidad que permitan ampliar efectivamente su alcance.
Las intervenciones coincidieron en que la profesionalización editorial ya no puede entenderse únicamente como un proceso técnico, sino también como una estrategia institucional orientada a fortalecer la circulación del conocimiento, ampliar audiencias y responder a los cambios tecnológicos que están transformando la producción y el acceso a la cultura. En ese contexto, la mesa reafirmó la necesidad de consolidar redes de colaboración regional que permitan enfrentar de manera conjunta los desafíos que hoy comparten las editoriales universitarias de América Latina.
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