Instaurado un 29 de noviembre de 1984

En homenaje a los cineastas Carmen Bueno y Jorge Müller: U. de Chile conmemora el Día del Cine Chileno

Un 29 de noviembre de 1974, Carme Bueno y Jorge Müller –la reconocida pareja de cineastas chilenos- serían vistos por última vez de manera libre por las calles de Santiago. Ese día, efectivos de la DINA y en plena vía pública, en la intersección de Francisco Bilbao con calle Los Leones, detuvieron a esta pareja.

Carmen, con 24 años y Jorge, con 27 años hasta la fecha de detención, fueron trasladados hasta Villa Grimaldi, espacio en donde fueron víctimas de tortura y agresiones por parte de agentes de la DINA. Hasta la fecha, sus cuerpos se encuentran desaparecidos.

Hoy, a 48 años de dicho acontecimiento, el cine chileno, a través de destacadas voces, recuerda este negro episodio en la historia del país, rememorando la labor que ejercieron estos cineastas. A través de esta fecha, se busca recordar su legado, pero también visibilizar su desaparición forzada, de la que hasta hoy no se conoce su paradero.

Para el coordinador de la Cineteca de la Universidad de Chile, Luis Horta, este crimen ha quedado en una impunidad moral para las generaciones posteriores a Müller y Bueno. “Recogemos la necesidad que una institución del Estado, como la Universidad de Chile, abra este espacio de recuerdo, para sensibilizar a la comunidad sobre la necesidad de respetarnos en nuestras diferencias ideológicas y disensos, y que nunca más se persiga a cineastas por pensar y crear”.

En esa línea, para el cineasta y director de Extensión y Comunicaciones de la Facultad de Comunicación e Imagen, Nicolás Guzmán, esta fecha implica “mantener viva la memoria de Carmen Bueno y Jorge Müller, y con ellos una tradición cinematográfica en nuestro país que analiza su territorio y que nos permite entendernos como sociedad y como personas”.

Recogiendo el objetivo de conservar la memoria de esta fecha, el cineasta y director del reconocido documental “El Diario de Agustín”, Ignacio Agüero, recalca que el cine por su propia naturaleza es un hecho de memoria. Para el académico, el cine consiste, entre otras cosas, en capturar imágenes del mundo y conservarlas para la eternidad. “Es lo que hizo el propio Jorge Müller como director de fotografía de la película El Realismo Socialista, de Raúl Ruiz. De ahí que el día del cine chileno no puede dejar pasar el hecho de que esta película, El realismo socialista, aún no pueda ver la luz. Es un derecho, no sólo de los cineastas sino de todos los chilenos el hacer que esta película, filmada en los años 1972 y 1973, podamos verla hoy en plenitud”.

Otra voz autorizada en cuanto a la investigación del cine chileno, es la co-fundadora del Festival Cine de Mujeres de Chile (FEMCINE) y autora del libro “Luz, Cámara, Transición. El rollo del cine chileno de 1993 al 2003”, Antonella Estévez. Para la periodista, esta fecha es importante para recordar a Müller y Bueno “no solamente por su significativo aporte, en particular de ellos dos, sino también porque ellos representan al mundo audiovisual que fue perseguido, torturado, exiliado, exonerado y en este caso, asesinado en dictadura”.

En relación al significado de esta fecha, la coordinadora del Cineclub Sala Sazié de la U. de Chile, Valentina Ávila, cada 29 de noviembre, se rememora una manera de avanzar en un proceso que permite acercar la memoria desde distintas dimensiones. En ese sentido, para la encargada del Área Educativa y de Mediación de la Cineteca, esta es una oportunidad para seguir testeando la sensibilidad que tenemos al 2022 con esta temática. “En mi experiencia en el Cineclub, si tú instalas estos temas actualmente se vincula mucho, por ejemplo, con el 18 octubre, que es una vivencia súper reciente que tenemos en que también se sintieron, se pasaron a llevar y se vulneraron derechos humanos como en esa época”.

Para Luis Horta, académico de la Facultad de Comunicación e Imagen, cuando se habla de memoria “hablamos también de algo abstracto. La memoria no existe sin el olvido, y por tanto esa dualidad implica repensar culturalmente cómo nos vinculamos con las materialidades que albergan estímulos que gatillan memorias, o las pueden clausurar”. Horta recalca que el cine en sí mismo no es memoria, sino una materialidad que la estimula a emerger. “Que hoy podamos hablar en términos abstractos de memorias colectivas y subjetivas, pasa porque vivimos en un mundo en el cual la materia ha sido desplazada por la virtualidad, y que ha cambiado los saberes por la información”.

Finalmente, esta fecha de conmemoración también invita a repensar las nuevas formas que el cine chileno ofrece a sus públicos. En ese sentido, Antonella Estévez destaca que en la actualidad existe un grupo importante de cineastas que están haciendo cine en distintos lenguajes “que tienen cosas súper interesantes para decir y que están constantemente dialogando con nuestra sociedad”. A esto, advierte que “lo que es una lástima, es que estas películas mayoritariamente no llegan a las grandes audiencias, no se dan en televisión y es muy difícil que lleguen a salas comerciales en condición en que la gente las pueda ver”.

La también autora de la publicación "Una gramática de la melancolía cinematográfica. La modernidad y el no duelo en cierto cine chileno", agrega que en esta época son varias las generaciones que están contando historias al mismo tiempo, desde distintos lados “y eso es muy valioso. Me parece que es importante recalcar que podamos contar con esas miradas, porque vivimos en un momento de muchísima confrontación, de muchísima distancia, y el cine tiene esa posibilidad empática de ponernos en el lugar del otro, de ayudarnos a mirar más allá de las diferencias y encontrarnos en lo humano”.

A esta reflexión final se suman las declaraciones del cineasta y guionista, Orlando Lübbert, quien recalca que el Cine, la ficción y el documental, nos permite ver lo que no es visible a simple vista. “Me refiero al Cine con mayúscula y a aquello que el realizador se propone con su obra, que esencialmente es mostrar. Pero lo más relevante es que nos permite ver el interior de las personas, lo que las anima a caminar, a preguntar, a explorar, a desear, a amar. Si bien pienso que no hay mucho que celebrar, me animo a proponer en el día del Cine que evaluemos lo que se ha hecho, pero, siempre a la luz de lo posible, de lo que hemos dejado de hacer”, concluye.

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