Cuatro proyectos de la Universidad de Chile fueron adjudicados en el Concurso de Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU) 2026 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
En esta convocatoria, los proyectos seleccionados de la Casa de Bello son liderados exclusivamente por mujeres de distintas áreas del conocimiento. Las iniciativas pertenecen al Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas y la Facultad de Medicina.
El concurso, dirigido a estudiantes y personas egresadas de pregrado y posgrado con proyectos derivados de tesis, memorias o trabajos de titulación, tiene como objetivo que los resultados de investigación avancen en su valorización y se proyecten hacia nuevos emprendimientos, negocios o empresas de base científico-tecnológica.
El vicerrector de Investigación y Desarrollo, James McPhee, destacó que este año las cuatro iniciativas seleccionadas tienen como directora a una mujer, lo que representa un avance en el desafío de acortar la brecha de género en la investigación.
“Esta adjudicación da cuenta de la capacidad que existe en nuestra universidad para transformar el conocimiento generado durante la etapa de la formación en soluciones que puedan ir más allá del espacio académico y proyectarse hacia la sociedad. Una tesis o un trabajo de titulación sí puede avanzar hacia un emprendimiento de base científico tecnológica, entregando herramientas y recursos para desarrollar su potencial. Como Universidad de Chile, es fundamental acompañar estas trayectorias y generar las condiciones para que el conocimiento que desarrollan las nuevas generaciones impacten positivamente en las problemáticas actuales de nuestro país”, afirma.
Spinner Cat: microbaterías libres de cobalto
La investigadora y doctora en Ciencias de los Materiales de FCFM, Francisca Luco, lidera “Microbaterías de ion-litio de alta potencia”, que surge a partir del desarrollo realizado durante su tesis doctoral.
“El proyecto SpinerCat busca desarrollar microbaterías de ion-litio de alto voltaje libres de cobalto para dispositivos electrónicos pequeños, como drones, sensores inteligentes, wearables y microrobots. Hoy estos dispositivos dependen de baterías que tienen tres limitaciones: son difíciles de miniaturizar, operan a voltajes relativamente bajos y en su mayoría contienen cobalto, que es un mineral crítico cuya extracción está asociada a problemas éticos y ambientales”, explica la investigadora.
La propuesta consiste en una batería de película delgada que busca operar a 5V sin utilizar cobalto y ser fabricada mediante un proceso de menor costo. “El cátodo fue desarrollado en el marco de mi tesis de doctorado, y buscamos elevar el nivel de madurez tecnológica operando este material en una celda completa”, señala.
Para la investigadora, la adjudicación permitirá avanzar hacia una etapa decisiva. “Adjudicarnos el VIU es dar el paso desde el laboratorio hacia una tecnología con aplicación real. En mi tesis demostramos que el material funciona, ahora vamos a fabricar la batería completa y la probaremos alimentando un dispositivo real. Esperamos terminar el proyecto con la tecnología validada, una solicitud de patente presentada y las bases para crear una empresa de base científico-tecnológica”, afirma.
Una solución nutricional para mascotas
Desde el INTA, la médica veterinaria Doina Solis lidera el proyecto “Desarrollo de un snack para mascotas con acción dual: control antimicrobiano y modulación de la microbiota”.
“El proyecto busca desarrollar una solución nutricional innovadora para contribuir al manejo de la salud intestinal en perros y limitar la excreción de patógenos zoonóticos al medio ambiente, por medio de su control a nivel gastrointestinal”, explica la candidata a doctora en Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la universidad.
Según explica , las alteraciones gastrointestinales pueden estar acompañadas de cambios importantes en la microbiota intestinal, y estos desequilibrios pueden disminuir la resistencia natural frente a microorganismos potencialmente patógenos, favoreciendo su proliferación y posible excreción a través de las heces.
“Esta problemática va más allá de la salud de las mascotas, ya que algunos de estos microorganismos tienen potencial zoonótico y pueden representar un riesgo para las personas que conviven con ellas. Por esta razón, el proyecto se aborda desde una perspectiva de Una Salud (One Health), integrando salud animal, salud humana y medioambiental”, sostiene.
La iniciativa también tiene su origen en una investigación doctoral. “La adjudicación del VIU 2026 representa una oportunidad fundamental para que los resultados generados a partir de una tesis doctoral desarrollada en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile puedan trascender el ámbito de la investigación y avanzar hacia una aplicación concreta”, afirma.
“Dar el salto desde un resultado experimental hacia una solución tecnológica es un proceso muy complejo que requiere validación, desarrollo y recursos, que difícilmente pueden abordarse sin este tipo de apoyo. Este financiamiento permitirá avanzar en el nivel de madurez tecnológica de la iniciativa y generar evidencia que permita su validación y futura aplicación en mascotas”, agrega.
Conservantes naturales para productos lácteos
La especialista de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, Constanza Bravo, lidera el proyecto “Sustitución de conservantes sintéticos en productos lácteos mediante la innovación de sistemas antimicrobianos naturales micro y nanoencapsulados”.
“El proyecto busca reemplazar los conservantes sintéticos en productos lácteos mediante sistemas antimicrobianos micro y nanoencapsulados. La problemática es que existe evidencia de que el consumo prolongado de preservantes sintéticos puede afectar la microbiota intestinal”, explica Bravo.
La solución propuesta se basa en compuestos de origen natural. “Consiste en formular un antimicrobiano a partir de compuestos activos que se encuentran en la naturaleza, encapsulados para mejorar su estabilidad, protegerlos durante el procesamiento y asegurar una liberación controlada en el alimento”, detalla.
La adjudicación permitirá ahora avanzar hacia la validación de este desarrollo en alimentos. “Para nosotras, adjudicarnos el VIU 2026 significa contar con respaldo institucional para avanzar en la validación de nuestro desarrollo. Este financiamiento nos permitirá realizar pruebas en alimentos y acercarnos a un prototipo que iguale e idealmente supere el desempeño de los conservantes que actualmente son utilizados en la industria”, señala Bravo.
Terapia génica para el carcinoma mamario canino
Desde la Facultad de Medicina, la especialista en Bioquímica, Cristina Mayorga, lidera el proyecto “Evaluación del potencial terapéutico veterinario de una terapia génica adyuvante biosegura como supresor tumoral para el carcinoma mamario canino”, que busca desarrollar una nueva alternativa para el tratamiento de esta enfermedad.
“El proyecto busca desarrollar una nueva terapia adyuvante para el tratamiento del tumor mamario canino, una enfermedad frecuente en perras y que puede presentar un comportamiento altamente agresivo y metastásico. Actualmente, las alternativas terapéuticas se basan principalmente en cirugía y quimioterapia, tratamientos que pueden generar efectos secundarios importantes y que, por su costo, no siempre son accesibles para los tutores”, explica Mayorga.
“Nuestra propuesta consiste en desarrollar una terapia basada en mini-aptámeros de ADN, pequeñas moléculas capaces de reconocer y bloquear específicamente una proteína de interés, que participa en procesos asociados a la progresión tumoral”, detalla.
En esta nueva etapa, el equipo buscará validar la seguridad y eficacia del desarrollo en modelos preclínicos, evaluando su capacidad para disminuir la recurrencia tumoral y aumentar la sobrevida. “Adjudicarse el financiamiento VIU 2026 representa un paso fundamental para transformar los resultados de investigación desarrollados hasta ahora en una tecnología con potencial de aplicación en medicina veterinaria. Este financiamiento permitirá realizar las etapas experimentales necesarias para validar la seguridad y eficacia de los mini-aptámeros en modelos preclínicos, generando evidencia que permita avanzar desde una prueba de concepto hacia el desarrollo de un producto biotecnológico”, concluye.