La relación entre la casa de Bello y el club Universidad de Chile ha vuelto al centro del debate público tras las recientes controversias vinculadas a la administración de Azul Azul, los cambios en el directorio de la sociedad anónima y las demandas de la casa de estudios por una mayor participación e injerencia en las decisiones de la concesionaria.
Para examinar el presente y las proyecciones del vínculo entre la Universidad y el club de fútbol profesional, el 26 de mayo el Senado Universitario y Radio Universidad de Chile organizaron una nueva edición del foro radial Hablemos TodUs titulada "U. de Chile y Azul Azul: tensiones y desafíos”.
El panel estuvo integrado por Rodrigo Goldberg, ex director deportivo y exfutbolista del club Universidad de Chile, Héctor Humeres, representante de la Universidad en el directorio de Azul Azul, Rocío Ayala, periodista de ADN Deportes y relatora deportiva, y Sergio Celis, Vicepresidente del Senado Universitario. La conversación fue conducida por Patricio López, director de Diario y Radio Universidad de Chile.
Vínculo institucional
El profesor Héctor Humeres definió la relación entre Azul Azul y la casa de estudios como un vínculo complejo, que se ha tensionado debido a la opacidad de la concesionaria. “La Universidad busca la verdad, esa es su esencia, por lo tanto, el espeso velo que oculta la propiedad de Azul Azul -que se ha ido corriendo por circunstancias, entre otras, judiciales- ha complicado mucho la situación entre ambas instituciones”, aclaró.
Asimismo, el profesor relevó la necesidad de revisar el convenio vigente, el cual, añadió, no favorece a la casa de estudios. “Tener solo 2 integrantes de 11 en el directorio es algo que desequilibra la balanza. Debemos tener una injerencia mayor. Si los directores que representan a la Universidad tuvieran derecho a veto en algunas materias otro gallo cantaría”, enfatizó.
En el mismo tenor, Sergio Celis profundizó en las razones de revisar el convenio entre ambas instituciones. “Hay un consenso bastante general en la Universidad: no queremos tomar control absoluto del club, sino tener mayor espacio para resguardar nuestros valores y ser parte de la discusión. Otra cosa muy importante es que debe haber mayor participación de la hinchada”, expresó.
Por su parte, Rodrigo Goldberg explicó que actualmente los jugadores y directivos no dimensionan lo que significa representar a la casa de estudios. “El aporte que la Universidad ha realizado al país merece un reconocimiento de la gente en general, pero también merece que exista una identificación por parte del club, el cual debe reflejar sus valores”, argumentó.
“Hay cosas que podemos hacer para fortalecer la identidad de la casa de estudios en el club, tanto desde el punto de vista educativo como desde el gobierno corporativo. El asunto es si hay voluntad de hacerlo”, comentó.
Rocío Ayala se refirió a las consecuencias de la inestabilidad institucional del club, considerando las controversias relativas a Michael Clark y al directorio. “El cuerpo técnico y los jugadores intentan abstraerse, pero llega un momento en que no se puede. Es tan grande el conflicto que vive el máximo accionista de Azul Azul que allanaron el CDA. Estas situaciones salpican lo deportivo y también a la casa de estudios; nos terminan salpicando a todos”, concluyó.
Escenario futuro
El profesor Humeres compartió su deseo de que la actual directiva marque diferencias. En ese sentido, destacó la reunión informal que Cecilia Pérez, presidenta de Azul Azul, gestionó con el gerente deportivo del club, Manuel Mayo, en el marco de la más reciente sesión del directorio, encuentro que no ocurría hace años.
“Yo no voté por la actual presidenta ni por el vicepresidente porque representaban lo que no me gustaba de la anterior directiva. Si demuestran con hechos que están cambiando las circunstancias los apoyaré, y si no, voy a ser oposición, y más fuerte que antes”, agregó.
Finalmente, Goldberg proyectó cambios respecto a la situación actual del club y de su vínculo con la casa de Bello. “Se están produciendo cambios en la rectoría de la Universidad y en el club. Ambos procesos deben dialogar entre sí. Y si nosotros como hinchas mantenemos esa exigencia de cambio, se puede producir algo positivo. Lo que no debemos hacer es quedarnos de brazos cruzados, eso sería el peor pecado que podríamos cometer con nuestro equipo”, cerró.