Epicentro de la guitarra nacional

Entrevista con el guitarrista Romilio Orellana: Académico entrega balance de la segunda versión del Seminario de Guitarra de la U. de Chile

El guitarrista y destacado académico relata en la siguiente entrevista su apreciación a lo que fue este seminario, el que se desarrolló en el Liceo Experimental y Artístico, la sala Domeyko y el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile, espacios que dieron vida a las presentaciones de guitarristas como Luis Orlandini, Ximena Matamoros, Enrique Díaz-Lazcao o Nicolás Emilfork, especialistas de esta disciplina que brindaron instancias de música abierta y gratuitos al público.

¿Cuál es el origen de este seminario?

- Creo que el origen de este seminario es, en el fondo, detectar una falencia. Nuestra Facultad tiene realmente escaso presupuesto y tenemos un país donde realmente, aun hoy está aislado culturalmente. A nuestro país no vienen los máximos exponentes. O sea, a veces en el Teatro Municipal. Puntualmente viene gente destacada, pero creo que es súper importante tener clases magistrales, tener una renovación constante de las ideas. Creo que es prioritario que nuestra Facultad y la Universidad de Chile, tengan una constante relación internacional, para nuestros alumnos, docentes, para preguntarnos y actualizarnos, qué son las cosas que van ocurriendo y también dar un espacio, no solamente hacia afuera, sino que para adentro.

¿Por qué se decidió hacer una segunda versión y mantener el espíritu de este seminario?

- Por ejemplo, el profesor Ernesto Quezada fue el maestro de los guitarristas más destacados en el país. Al respecto, yo siento un deber de cómo mantener esta excelencia. Él falleció hace un tiempo y pienso que nosotros tenemos que seguir ese legado y mantenernos al más alto nivel y a la más alta comunicación con el mundo. Es súper importante buscar los canales para que todos estos alumnos, estudiantes, profesores que están súper motivados, tengan el espacio universitario de poder entregar eso a la comunidad.

El encuentro pudo reunir clases magitrales a cargo de académicos como Nicolás Emilfork, Luis Orlandini y Enrique Díaz-Lazcao. Al respecto ¿Cómo evalúan fue el desarrollo de este seminario?

- En términos generales lo evalúo muy positivamente. Venimos saliendo de una pandemia, nuestros estudiantes estuvieron prácticamente tres años sin comunidad, muchos paros también y dos años en que prácticamente, ni siquiera yo los conocía, entonces es invaluable lo que ocurrió. Tener una comunidad, tanto de profesores como de estudiantes y también con alumnos externos de otras universidades, es también un punto importante para desarrollar lazos y cooperación entre nosotros.

A veces pienso que el arte se está extinguiendo en nuestro país. Hay tanto estímulo exterior, tantas cosas que te sacan, muy poca gente tiene los espacios para disfrutar la música, entonces creo que hay que hacer una labor importante en difusión, en extensión, para que este arte se valore y se alimente, se nutra y sea algo bueno para la sociedad.

Además de destacar el factor de crear comunidad ¿Qué otro elemento destaca marcó al público, que pudo asistir a un espacio patrimonial como el escogido para los conciertos?

- Me encantó usar el espacio de la Casa Central, de tener un lugar precioso, la sala Domeyko y el Salón de Honor, especialmente este último por la acústica. Creo que para los alumnos es súper espectacular contar con estas instalaciones y también sentir que la Universidad, su Casa Central, la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones nos apoya. De alguna manera siempre estamos sufriendo los músicos, nadie ve lo que hacemos, que no tenemos dinero, no nos apoyan, entonces, de alguna manera, esta conexión es súper importante porque se necesita el apoyo y lo agradecemos mucho. 

La instancia contó con presentaciones de alto nivel, que dan cuenta de la excelente disciplina en el país, como lo es el trabajo de Nicolás Acevedo y el Dúo Alvárez Severino, Marco Vega, el dúo que integran Diego Cruz y Lorena Souper, Inti Rodríguez y más…

- Hubo una variedad súper impresionante de profesores. Por ejemplo, estuvo Nicolás Emilfork, un ex alumno que hizo su magíster en Estados Unidos, con una muy interesante carrera. Existía de alguna manera, la curiosidad de ver su trabajo y eso fue súper importante para los alumnos. Estuvo Enrique Díaz, también un ex alumno destacado y que ha hecho una labor internacional y con especialidades en la guitarra romántica, de comienzos del siglo XX, de las técnicas, de la manera de pensar la música, de acuerdo al idioma del instrumento, y al maestro Orlandini, que es una persona súper destacada. Las cátedras son un poco cerradas, entonces, ver el trabajo del colega de qué es lo que habla, de qué es lo que dice, todo eso, es súper útil e importante, así que yo destacaría eso a todos.

Durante la jornada final fue posible apreciar la muestra de Luthería, instancia que reunió a diversos creadores de guitarras, entre ellos Rafael Mardones, Carlos López, Esteban Vera y Patricio Lagos, pero también distintas presentaciones musicales como los conciertos en el Salón de Honor. En ese sentido ¿Cómo cree que fue la recepción del público que asistió al seminario?

- Creo que fue fantástico. Hay varias cosas que pienso son importantes. Nosotros, para poder tocar tenemos que tener un buen instrumento, pero también una buena sala y en ese sentido, el Salón de Honor es una muy buena sala para la guitarra. Al mismo tiempo, yo creo que el público se conectó con ese mundo que es la acústica, que es la guitarra, un instrumento de cuerda pulsada. Entonces, a los que nos gusta es algo de mucho disfrute y la gente yo creo que se fue feliz, así me lo comentaron las personas con las que hablé.

¿Cuál es el rol que cumple la U. de Chile al acercar estas instancias al público?

- Yo agradezco el apoyo que tuve de la Vexcom y también de mi Departamento con el profesor Rolando Cori. Yo lo veo de manera un poco dramática, siento que en el arte de nosotros, de alguna manera, necesitamos buscar nuevos adeptos y en ese sentido, tenemos una comunidad que buscar, tanto de los vecinos de Santiago, que les guste la guitarra, pero también tenemos a nuestros estudiantes de la Universidad, de otras carreras, como Derecho, Ingeniería u otras. Siento que es súper importante cumplir ese rol.

¿Qué desafíos futuros evalúan para un próximo evento?

- Me encantaría soñar en el sentido que podamos tener una relación con Derecho, o sea, hacer un taller de guitarras, o hacer parte del seminario, conversando con alguna facultad distinta y que ellos estén interesados y que nos den las garantías de que vamos a tener una convocatoria. Entonces, puede ser auspicioso y en ese sentido, los alumnos se motivan.

Quienes asistieron a este seminario, presenciaron estrenos como los cuarteros de guitarra del compositor Daniel Wolff y Clarice Assad, Enrique Díaz-Lazkao con su programa con música española de comienzos del siglo XX o el duo Orellana&Orlandini que interpretó Danza y Coda de Pablo Bellinati. ¿Cuál es la invitación que hace al público para interesarse en la cultura y la guitarra, que fue justamente lo que se puedo apreciar?

- La cultura es algo que enriquece al ser humano, es algo inmaterial, pero de partida te lleva a un espacio que es distinto y que tiene que ver con los más altos y más nobles valores de la humanidad. Hay mucha gente que dice de la música que hay cosas que se pueden, que la civilización podría discutirse algunas cosas entre oriente y occidente, que son inventos maravillosos, pero la música es la máxima expresión a lo que puede llegar el ser humano, si uno piensa en Bach, en las grandes obras musicales, entonces ahí hay un conocimiento, una apreciación que realmente es algo que se disfruta muchísimo y para eso hay que conocerlo.

¿Qué sentimiento brinda la cultura y específicamente la música en periodos contemporáneos como la actualidad, marcado por la tecnología?

- Hoy se nos hace difícil porque hay una sobreestimulación del celular o esas cosas que te impiden estar en el presente. Creo que la música y la cultura son cosas que te hacen situarte en otro espacio que a veces es el de la belleza, el de preguntarte cosas, de la conexión. Muchas veces uno puede hablar de manera académica de las cosas. Se hacen grandes filosofías de lo que es la música, de cómo se conecta con el ser, pero es algo muy difícil de atrapar, de decir, pero sin duda es algo que te conecta con lo más profundo de tu ser, creo que eso es algo incalculable y que hay que potenciar.

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