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Revista Comunicación y Medios N° 49

Autor(es)
Editorial
FCEI
Año
2024
Páginas
212
ISBN / ISSN
ISSN 0716-3991 / e-ISSN 0719-1529

Reseña

Esta nueva entrega de Comunicación y Medios busca sintonizar con los problemas de las comunicaciones digitales, virtuales, pluriplataformas o multimediáticas y convergentes. En este nuevo número, publicamos los dos documentos de los prof. Valenzuela y Sáez, mencionados, y cuatro artículos inéditos en la sección miscelánea.

Estefanía Urqueta, Pablo Cisternas y Andrés Kalawski analizan las bandas sonoras de algunas de las telenovelas más icónicas transmitidas por televisión abierta en Chile durante la década de 1990 e inicios de los 2000. Este tipo de producciones —las telenovelas— ha sido objeto central de la investigación en comunicación, cultura popular e identidad, entre otras áreas, en Chile y en Latinoamérica. Sin embargo, sus dimensiones sonoras casi no habían captado atención y ofrecen una dimensión novedosa para comprender la relevancia cultural que tuvieron y siguen teniendo las telenovelas en Chile.

El humor en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar se mantiene como el contenido de la parrilla del evento que más audiencia en directo cautiva, genera conversación digital y offline e incide en los contenidos satélites del Festival y en otras facetas de la cultura popular. La influencia es continental pues el evento se transmite por plataformas y por televisión por cable. Pero, sin dudas, el ancla al contexto chileno es central. A pesar de eso, las rutinas humorísticas, sus contenidos y los cambios en este, sus cultores, entre otras facetas relevantes para los números humorísticos en el festival han generado poca atención de los estudios en comunicación. De ahí que el artículo “Humor en el Festival de Viña del Mar (2000 a 2018): ¿barómetro del estallido chileno?”, de Andrés Mendiburo-Seguel y Gonzalo Serrano, contribuye a comprender mejor las conexiones culturales y políticas de las (nuevas) discursividades y performances humorísticas en el principal escenario chileno.

Los alcances e implicancias de la pandemia del COVID-19 en nuestras vidas sigue y seguirá siendo material de estudios inter y transdisciplinarios por largo tiempo. La investigación sobre el COVID-19 en relación a sus dimensiones comunicacionales, mediáticas, retóricas y otras afines ha sido central y abundante, sobre todo en revistas publicadas en inglés. Por lo mismo, necesitamos conocer y adentrarnos en qué se publica, con qué enfoques, sobre qué problemas específicos de la pandemia en relación a la comunicación en el contexto hispanohablante lo que permite, también, identificar áreas y problemas que no han recibido la suficiente atención en nuestros campos. El trabajo de María Teresa Santos, Carmen Peñafiel y María Milagros “Estudio bibliométrico de la producción científica sobre la pandemia COVID-19 en las revistas de comunicación iberoamericanas”, mapea qué se ha publicado sobre la pandemia.

Finalmente, Daniela Lazcano-Peña, María Paz Gálvez-Pereira y Carolina Paredes-Flores exploran las particularidades, contradicciones y desafíos del llamado periodismo emprendedor. Su artículo “Quiero ser mi propio jefe” explora las motivaciones y condiciones laborales, materiales o azarosas que llevan a los periodistas y comunicadores a fundar sus propias empresas de producción de contenidos o de asesorías comunicacionales. Esta área de investigación en el campo de los estudios de periodismo es central pero no ha tenido la suficiente atención en el caso chileno.

Además, el trabajo constituye un aporte también porque indaga en las experiencias hiperlocales de una ciudad chilena distinta a la capital, donde tradicionalmente se concentran este tipo de estudios. Si recordamos que el News Digital Report 2024 documenta que no crece ni se fortalece el hábito de pagar por noticias, trabajos como el de Lazcano-Peña et al. resulta clave para repensar las preguntas sobre la sustentabilidad del periodismo, de los medios nativos digitales sin fines de lucro y de los alcances de este en un contexto como el que los trabajos de este número y la revista, en general, se propone explorar. Habitamos un tiempo de virtualización de buena parte de nuestras experiencias vitales, cotidianas, prácticas y también emotivas o intelectuales o económicas y hasta políticas. Pero habitamos, también, un tiempo de disputas por los espacios físicos, públicos y privados, por los muros y las calles. Por quiénes y cómo podemos ocupar espacios comunes y cómo podemos convivir en ellos. Los espacios físicos, las paredes, la tierra constituyen lugares de interés de usos y de posicionamiento y son campos de disputa y debate, física y simbólica. Eso va desde la tolerancia por la viajabilidad del capital pero no la de los seres humanos y por los desafíos que representa hoy la convivencia cívica en términos generales.

Siguiendo a Butler (2020), somos radicalmente interdependientes; no somos sólo la suma de humanos y humanas coincidiendo en espacios públicos o privados, o para propósitos de vivienda, de educación o de entretención. “Cada vida”, dice Butler, “está ligada a otra y nuestra interdependencia determina que ninguna vida existe sin otra, que nuestras vidas son relacionales y que nos sustentamos unos a otros al tiempo que recurrimos a una tierra sostenible para mantener esos vínculos sociales... Mi igualdad contigo proviene del hecho de que esta vida no es vida sin tu vida y de que estamos igualmente unidos en esta relación radical en esta forma de interconexión e interdependencia” (pp. 75-76).